Buscar

Dejar fiado un café a un amigo desconocido, coger por la acera con la bici estática, disputar la liga fantástica cofrade, aplicar regulaciones de empleo en empresas ficticias, no echar cuentas a las insidias, añadir dígitos al carné de identidad. Conjugar en Cádiz.
 

El bar que ofrece charlas de achicoria a precio de oro no sabe lo que se pierde. Los adictos al calambre paran en la taberna del silencio. La feliz iniciativa, un café convidado para quien precise un respiro antes de afrontar de nuevo la huida, merece una extensión espontánea y anónima. Le cambio un ratito de paz por una sonrisa de verdad. No tiene precio.
 

Más allá de lo establecido, hay quien acuña entretenimientos insólitos, prueba fehaciente de que en Cádiz nadie se aburre. Sale a la calle la procesión interactiva, el misterio multimedia, el juego de los capillitas impenitentes. Hágase manager de su propia hermandad, elija su equipo de nazarenos, configure su táctica y participe en la liga de la redención. Los ganadores irán directamente a la Champions. El cielo. ¡Digo!
 

Los esclavos de la liberalización esprintan cuesta abajo, sin frenos, a por el premio de la irregularidad. Dicen que Edy Merckx era tan jibia que alzaba los brazos en cada meta volante aunque la pancarta anunciase una marca inexistente de torrefacto. En Cádiz, el ciclista belga sería detenido.
 

Un personaje inclasificable de aquí de Cádiz se encajó el otro día en Comisaría para exigir el carné de identidad número trece. Único, personal e intransferible. Le dieron dos tortas de Inés Rosales. Auténticas, acreditadas.
 

Luego fue a la jefatura de tráfico, a ver si le descontaban algunas multas, y lo mandaron al Caribe. Aún no ha vuelto.
 

La mafia está de luto. Muere Papá Soprano. La radio contrata a un traductor de frases hechas para no caer en bromas de mal gusto: “Hoy se celebra el entierro de la Selectividad, los chavales eligen su futuro laboral, el mundo sigue su curso antiguo, los beneficios pesan más que los salarios, la mentira ha prescrito con gruesas faltas de ortografía, bla, bla, bla”.
 

¿Qué quieres? Aquí lo que faltan son emprendedores que la emprendan a golpes de efecto contra este destino de cafés bebidos y tente tieso.
 

Publicado en El Independiente de Cádiz

Para poder comentar, necesita registrarse y entrar como usuario.


Página 1 de 11



Juan García
25/06/2013 11:10 #40 A favor (0)En contra (0)
Patadón y tentetieso, resumen de crónica futbolera del periodismo de tinta negra.
Y no podrían secuestrar a Hacienda, digo yo, por menos de eso lo hicieron con El Jueves.
Yo quiero ser Borbón. Al rico Borbón helado (carnaval cuando era carnaval del pueblo).
Genial lo de las dos tortas Inés Rosales. Palos de Moguer.

Date por convidado con un saludo.


Página 1 de 11
Entrada de usuario
E-mail*
Clave*

Registrarme     No recuerdo mi clave
Redes Sociales


Publicidad


Revista Cultural Crítica y Costumbrista de Cádiz del periodista Enrique Alcina Echevarria.
Publicación digital creada por FIXAviso legalPolítica de privacidadContactoRSS