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El último bulo habla de quinielas rotas y viajes interrumpidos. La gente habla, ladra, cabalga a lomos del rumor de las olas. Trolas truculentas al compás. ¿Sabes “lo” del vendedor de patatas fritas que acuñó el dicho popular ¡Qué alegría de verano!? ¿No lo sabes? Lo mataron en vida. Varias veces. ¿Y lo del cocinero vasco que han echado de Atenas 3? Hay que estar al tanto. No vayamos a perder la vez. La gente es muy cotilla.
 

En cambio, nadie rumorea pamplinas variadas acerca de la revancha moral de la justicia, el auxilio al perdedor, el levantamiento de la cultura. Ni siquiera pregonan el advenimiento de media razón de mera coincidencia o algo. Pasaron de largo por la ventana los rumores de libertad y el vendedor de antes, que no termina de coger color esta temporada de versos devaluados y soles insumisos.
 

En Cádiz, como no hay secretos, los rumores compiten en la modalidad de romances de tradición oral. Le suena, a Cádiz le suena la melodía constante como le suena urgente el estómago. A voces. Lunes de resaca post industrial frente por frente del puente canal. Ponte comparsista.
 

No te rindas. Por Benedetti o por Bruce Springsteen. Si la mañana te sorprende persiguiendo sombras. Si las promesas de ayer cayeron en la cuenta. Si el miedo amenaza con petrificar las ideas. Si los errores despiertan envidias y los amigos dan la espalda al futuro imperfecto. Si el tiempo avanza en contramano. Si los pies no responden a tantas preguntas tontas. Si las puertas chillan colores imposibles. Si te duele lo que está por venir, no te rindas.
 

Por Neruda o por Pablo Guerrero. Arde la memoria dentro de una canción. Camino del estribillo, revive un rescoldo de imágenes en comandita. La tele repite consignas, Nadal pega fuerte a la pelota, hay un pastel en el horno, el verano sigue de vacaciones y a tu suegra le entran ganas de echarle un rentoy a este jartible poniente psicológico. Un rumor de estadísticas siembra de dudas la parcelita de las afueras, al borde de la ciudad. Seremos un poco rústicos.
 

Por Marsé y por Neil Young. Por Federico y por Bob. Pero por lo que más quieras, por Paulo Coelho ¡no!. Cohelo ahí.

Publicado en El Independiente de Cádiz

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Revista Cultural Crítica y Costumbrista de Cádiz del periodista Enrique Alcina Echevarria.
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