Este plumilla firmó la columna "¡Submarino, amarillo es!" en la sección de Deportes del Diario, a la vera de una rimas bordadas para la ocasión por Fernando Quiñones. Así que pueden enviar el importe del copyright a nuestras cuentas bancarias. Haremos la ola en su honor. Al garete la leyenda submarina del Cádiz, que protagonizó varios sube y baja en los ochenta y noventa, para regocijo y penalidades de la afición. Pero la primera vez que se mentó al Yellow Submarine cantado por Ringo Starr en versión gadita fue el día de marras y en la dichosa columna. Ni antes, ni después. Mejor dicho: el eufórico texto, pergreñado a partir de una serie de urgentes notas tomadas al vuelo durante el choque de Carranza, se basó en un canto popular que surgía en el estadio cuando la megafonía anunciaba al lateral Amarillo. Había gente graciosa que exclamaba: "¡Amarillo es!" Atribuyan el mérito al pelotero gaditano, hoy prestigioso representante de calzado, de quien se recuerdan sus galopadas por la banda, su pundonor y un golazo contra el Sevilla. Al domingo siguiente, Paco Perea publicó una caricatura tamaño familiar del submarino y sus heroicos tripulantes, a doble página, mientras la redicha columna servía ya pa envolver pescao. Ahora que todos somos hemeroteca, rescatamos tan magno acontecimiento pa darnos coba y figurar un poco. Y para que quede claro. De todos modos, tal circunstancia se antoja circunstancial y queda en pecata minuta. Aquí quien relanzó la leyenda del Submarino, cuando nadie daba un duro por el color amarillo, fue Manolito Santander, cuyo pasodoble reinará hasta los restos en el planeta cadista. La pieza chirigotera se transformó del tirón en himno oficioso, por no decir oficial, del Cádiz. Por muchos años. Y sin trincar derechos de autor. No olvidemos, aun así, que el enemigio artificial surgido de los mares, el Villarreal, ostenta también el apelativo por motivos obvios, diferentes, históricos y comprensibles. Cuentan que el público de la bella localidad castellonense ya cantaba la copla de los Beatles en el 68, por mor del ascenso del equipo, instigados por la música que sonaba a través de un moderno picú, un tocata de la época amplificado de aquella manera. Con los años se marchó al limbo tamaña tradición espontánea fugaz. Nunca más se supo hasta que el Cádiz de Irigoyen rubricó las gestas que tanto en Cai han dao que hablar. El destino podría unir a ambos submarinos pronto, pues el Cádiz de Jose va viento en popa y el Villarreal navega a la deriva. La noche de la promoción del 91, Juan Gómez Juanito se encontraba en la grada de Carranza. Juan Lennon Juanito ya llevaba una década de baja por asesinato. Entrenaba al Málaga Ben Barek, aquel pedazo de jugador de los tiempos de María Castaña. De tal modo que enchampelamos cierto cachondeíto con Juanito, que venía de pisarle la cabeza a Mathaus, y con Ben Barek, ven pacá. Nada del otro mundo, pamplinas de Cádiz para celebrar un triunfo agónico. Anotó el único tanto del partido Jose, sin acento, actual técnico del Submarino. Y tras la memorable parada de Pepe Szendrei en el penalti decisivo, le correspondió culminar la faena a Juan José. Confiesa Sandokán que le temblaban las piernas camino del punto fatídico. La cosa pasó de la pena máxima a la alegría radical. Y en la calle, lo típico, pedradas a los coches y a las lunas de los autocares, respectivamente. Fue entrañable. Para poder comentar, necesita registrarse y entrar como usuario. Página 1 de 11 ¡Uf!, qué de recuerdos. Ese partido fue exultante a más no poder, lo recuerdo como si fuese ayer. Y fuera del campo ya ni te cuento. La policía dando palos por el Paseo Marítimo hasta dentro de los bares. La gente lanzándose a la arena de la playa cual gladiadores romanos... illo, cohone, que los aficionados del Málaga ya se han ido. En fin, historias para no dormir.
Que si “Costra” de la Luz, que si no hay que ser cabrón para ser Boquerón. Todo muy entrañable, como bien apuntas. Qué bonita mi Andalucía Bien plumilla, bien pischa. En ciertas ocasiones hay que darse a valer, dejarse de falsas modestias y tirar de hemeroteca. "Surmarino" el del Cádiz, joé. Alcinismo puro. No me acaba de convencer el Mercadona, soy más de ultramarino a última hora (ja, ja). Se echan de menos las “Historias del Submarino Amarillo”, la verdad. Ere que te ere nos vamos al boquete. Jolín. PD.- Juan José anda un poco molesto porque la gente solo recuerda la parada de “Pepe” Szendrei y muchos olvidan que fue él quien marcó el último penalti. Además creo que después no se le renovó (aunque no me hagas mucho caso). Bueno, también está molesto porque el médico le ha quitado de beber y ya solo prueba la 0,0 (se está poniendo hasta gordo ja, ja). Grande Jiménez Collar. Página 1 de 11 |
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Continúa la campaña de autobombo emprendida por una reputada agencia de marquetín, a ver si mangamos algo. Vamos a dejarnos de pamplinas. El Submarino Amarillo como tal, y tal y tal, nació el 21 de junio de 1991, a raíz del taquicárdico episodio resuelto a los penaltis, la noche de la célebre promoción contra el Málaga.