Por la gloria de Gila, y del sentido común del humor envenenao, triunfa el anuncio de Campofrío, que encierra, a campo abierto, mil metáforas del fin último de la vida. Al compás de un canoncito de Pachelbel, amén de la voz grave de Santiago Segura, el primer chasquido, el primer movimiento de piernas, el primer sonido, argghhh, es de Chiquito, el más grande. Inspira la pieza amistad y fatalidad. El milagro de la amistad y los giros bruscos del destino. El corto huye del espíritu de la Navidad, que se lo pueden meter por donde les quepa los de la industria auxiliar, y ahonda en el ser humano anual, el cómico, una pila de cómicos rindiendo trbuto al cómico, Miguel Gila, que en paz descanse y en guerra se siga riéndose del mundo atribulado. Su punto de ironía, la ternura necesaria, humor negro para ir tirando, guiños de complicidad y de competencia voraz, vicios en la tierra, nubes en el cielo. Martes estrecha la mano a Trece. Pajares posa su mano en el hombro de Esteso. Florentino abraza a Chiquito. Es posible la amistad, o al menos la tolerancia, en el sindicato de la mentira. Los protagonistas de tan entrañable momento eligen la mentira brillante, audaz, indolora, y la presentan con tó los avíos. Pesada carga de ida y vuelta. Gente expuesta al éxito y al olvido se despoja de la máscara y suena la música. El espectador asiste al serial de su vida por capítulos a medida que desfilan los humoristas de ayer y de hoy. Chin chin por el ratito que echamos. Carita de niño, sorpresas encadenadas, algunos rencores del camino, miradas esdrújulas, silencios agudos y golpes de alegría. Agridulce camaradería en el baile de los vendedores de risa envasada al vacío. Qué poderío. Pa compartirlo. Para poder comentar, necesita registrarse y entrar como usuario. |
Entrada de usuario Noticias Lo más leido Últimas noticias
Redes Sociales Publicidad |

