Buscar

Una cosa fresquita (y basta)  tipo sálvame deluxe.

Llegó, vio ... y sólo mostró un pecho, a regañadientes, en un hotel de Jerez. Un escándalo, oiga. Lo que jamás sucedió y, sin embargo, pasó a la historia. Las hemerotecas dan fe. Una teta, por la tarde, en la piscina del Sherry Park, guiñándole el ojo al sol puritano de costa casta, enseñó la pornodiputada italiana, la espía húngara que vino del frío a calentar las postrimerías de los años ochenta.

Nueve de julio del ochenta y ocho. Cicciolina no quiso actuar, esgrimiendo motivos de parné y la desértica entrada que presentaba la discoteca 05, mítico local portuense que competía de veras en la loca noche de los tiempos con la Joy Sherry. Grandes conciertos, espectáculos de postín a razón de ocho mil personas cada jueves, cada sábado del verano.

La decadencia trajo el olvido y un montón de rematojos. La imposible noche X de la Cicciolina representó el final de una época. Hizo mutis por el foro, pero algunos medios dieron por hecho el surrealista acontecimiento que hoy causaría risa y rubor, y acaso pasaría desapercibido en el imperio tirano de la vulgarización pública, o no.


La Ciciolina habló el día antes. Calificó de "cicciolinos" a Butragueño, dios del gol de Querétaro, y Felipe González, que nos había metido en la Otan de mala manera. Y entonces miró de modo lascivo a un imberbe plumilla que pasaba por allí. Reportero frente por frente al mito viviente del sexo duro, por así decirlo. Ella, que ya por entonces era un poco fea pero atrevida, no parecía estar por la labor de los fotógrafos, que aguardaban el momento erótico, hubo quien la animó con gestos expresivos a sacarse la espina de una vez, pero nada, la mujer despachó rápido a los becarios, no sin antes, ya en el recibidor, protagonizar la escena central de su vista al sur.

Se conoce que a la gachí le moló el juntaletras y, muy cariñosa, le pidió que le enviase el articuli al parlamenti italiani, va bene, y aprovechó un descuido del ruborizado interlocutor para meterle mano, primero a través de la uve de pelo en pecho, camisita taquicárdica, y luego bajando hasta los países bajos. Escribí sobre su ataque a las parte pudiendas neerlandesas, pero omití las ofertas inmediatas de entrevistas para la radio, testigo directo, el tipo al que la Ciciolina le tocó los cojones, literalmente ... no se pierdan la exclusiva mundial. Un carajo.


La noche siguiente, tras la larga vigilía, con una amplia colección de cargas de profundidad en lo alto, la mujer de ayer no se presentó a la cita. Pero el destino burlón ha dejado un recorte de prensa, verano del 88 en Abc de Sevilla. "La pornodiputada presentó anteanoche su nuevo espectáculo en El Puerto ... su actuación, a decir de muchos, no llamó excesivamente la atención, al margen de algunas subidas de tono". Mejor será evitar escarnios, todo periodista se ha quedado en pelotas alguna vez.

Para poder comentar, necesita registrarse y entrar como usuario.







Entrada de usuario
E-mail*
Clave*

Registrarme     No recuerdo mi clave
Redes Sociales


Publicidad


Revista Cultural Crítica y Costumbrista de Cádiz del periodista Enrique Alcina Echevarria.
Publicación digital creada por FIXAviso legalPolítica de privacidadContactoRSS